Estoy enferma de la
enfermedad de mi madre. De la enfermedad de mis tías, de la de mis abuelas. Hoy
estoy enferma, no. Hoy me doy cuenta de que estoy enferma. Lo he estado
siempre, pero como esto es como una alergia, no sale a la superficie, no se
manifiesta si no es cerca del agente alérgeno, hasta hoy no me he dado cuenta.
Pero estoy enferma. Muy enferma, más de lo que sabía. Se diría que estoy
enferma terminal y que la única forma de curarme es cambiar. Qué difícil. Ni
una queja más, ni una. A partir de hoy, tolerancia cero con mis fantasmas.
martes, 14 de mayo de 2013
Imágenes que se pegan
Había tanta sangre en la
papelera del baño, que la imagen me transportó de pronto y sin remedio a los
puntos o cuadrados o rectángulos o lo que coño sean esas formas irregulares de
las baldosas de la cocina moviéndose bajo mi mirada, intentando con su baile caótico
traerme de nuevo a la tierra. Que feas me parecen esas baldosas, casi tan feas como
las compresas llenas de sangre de la papelera del baño ¿Por qué entonces
hipnotizan la mente esas imágenes? ¿se regirá por la ley “la violencia engendra
violencia”? Tanta mierda en la cabeza necesita canalizarse en imágenes reales,
secas, sucias, feas para que cuando las abandones – cuando te alejes del lugar
- al menos tengas la impresión de que estás dejando ahí parte de tu mierda.
sábado, 6 de abril de 2013
cabalgar
Siempre viajo con tu semen
embadurnado en mi cuerpo. Me lo llevo casi sin darme cuenta, es tan normal que
si me pudieras preñar por el ombligo ya hubiéramos tenido una camada de bebés.
Muy pocas veces me acuerdo de que lo llevo encima, y cuando lo hago, a parte de
sentirme ocultamente desnuda entre la multitud, los recuerdos suben flotando a
la superficie de la mente para darle a los ojos esa expresión que ya conoces
bien y has aprendido a temer en la reverberancia de nuestras voces en la habitación.
Es en tu miedo cabalgando en el que entonces me gustaría huir lejos muy lejos
al país de siempre jamás llevándome tu semen conmigo: sería el recuerdo sucio
de nuestros días más limpios.
Cabalgaría imaginando que
estoy Donde Jinetes Furiosos Gimen de Querer y me buscan para penetrarme como
en el paraíso: sin consciencia.
viernes, 15 de marzo de 2013
Mentiras que unen
De pequeña era yo quien mentía a mi padre.
Quería ser la mejor jugadora de fútbol, la más valiente, la más lista, la más
guapa, la más respetada, las más. Le contaba anécdotas escolares que nunca
habían sucedido o que habían sucedido de forma, digamos, un tanto diferente a
como yo las relataba. Supongo que les debía poner demasiada fantasía porque en
algún momento llegaba mi madre y decía - ¿no ves que es mentira? – desmontando
ese mundo en el que estábamos yo y mi padre, yo siendo la más grande y él
escuchándome como si todo fuera verdad. Claro que era mentira, pero ¿qué más
daba? ¿por qué tenía que venir ella a jodernos ese momento? ¿por qué tenía que
llegar siempre con el látigo de la realidad a romperlo todo?
Recuerdo el odio que sentía en ese
momento. La vergüenza también. De pronto “la más” desaparecía y se convertía en
una niña triste, llena de fantasía y buenas intenciones, incapaz de
relacionarse con sus compañeros de escuela. Y se desvanecía por el pasillo
hacia la habitación sin mirar a su padre a los ojos. Prefería no ver la mirada
de decepción que imaginaba en esos momentos caía sobre ella.
Hoy, ese “¿no ves que es mentira?” sigue
saliendo de la boca de mi madre, pero en una dirección distinta. Es ahora a mi
padre a quien señala. Sin embargo yo a este lado del teléfono pienso que lo que
me dice es verdad – ¿a lo mejor él también lo pensó en algún momento de mí? – y
tenemos ese momento de intimidad que se interrumpía en el pasado. No dura
mucho. Siempre está mi madre para destruir cualquier fragilidad del espíritu
que se exponga. Y entonces lo señala. Ambos necesitamos que el otro nos admire,
incluso a nuestras mentiras. Yo no
le puedo mirar a los ojos, pero si lo hiciera intentaría transmitirle compasión
y amor, me gustaría poder hacerlo. Tal vez así, la niña pequeña que sigue alejándose
por el pasillo podrá girarse con tranquilidad y ver que su padre la mira como
si fuera la más grande.
martes, 19 de febrero de 2013
El rebelde triste
- Es ley de vida.
- Sí... pero ¿qué se hace cuando tienes la impresión de que esa ley te pasa por encima?
- ¿Te rebelas ante la vida?
- Sí... pero ¿qué se hace cuando tienes la impresión de que esa ley te pasa por encima?
- ¿Te rebelas ante la vida?
domingo, 3 de febrero de 2013
pel daños
Mientras no se sube, no se nota el esfuerzo. El humano está hecho para olvidar.
Mientras no se sube, una piensa que ya ha subido mucho.
Que con lo que ya ha escalado algo más sabia ha de ser.
Mientras no se sube, todo parece posible.
Mientras no se sube, una piensa que ya ha subido mucho.
Que con lo que ya ha escalado algo más sabia ha de ser.
Mientras no se sube, todo parece posible.
viernes, 21 de diciembre de 2012
se parece a ti
When you are happy and the pain knocks at your door lo puedes
sentir doblemente. Al abrir la puerta apartas la vista para fingir que no está
ahí, lo habías olvidado en una esquina la última vez que te fuiste de
vacaciones. Pero como un perro abandonado, siempre reconoce el camino a casa. Existe
una gran diferencia; el dolor no tiene cara de ternura e incomprensión, sino de
horror y agonía, tiene una sonrisa maldita que le sirve para recordarte que
para abandonarlo definitivamente no te bastará con meterlo en una bolsa de
basura y dejarlo en la cuneta. Tendrás que hacerlo, tendrás que sentarte y
mirarle a la cara y preguntarte porque se parece tanto a ti.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
naranjas
No creo en medias naranjas.
Para eso tendrían que haberme partido primero,
y no me consta que lo hayan hecho.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Enfermos terminales
Tell me you like me in English.
Habíamos decidido que íbamos a vivir esos momentos con intensidad. Íbamos a decirnos lo que sintiéramos en el momento de sentirlo ¿y si eso era amor? ¿Cómo saberlo?
Dos personas que ya han amado con dolor en esta vida y que saben que todo es finito: incluso el amor. Eso éramos. Da igual lo que sucediera mañana, no podíamos preverlo ni controlarlo. Éramos como dos enfermos terminales que no querían dejar escapar la vida. Por eso incluso los espejismos era bienvenidos a vivirse como si se trataran de la realidad.
La consciencia de que nuestro mundo podía esfumarse en unos días dormía con nosotros y eso nos hacía atrevernos a plantearnos preguntas que tenían por respuesta amor. La cama era una jungla donde se mezclaban; nuestro pasado y presente y la puerta de la habitación estaba cerrada al futuro. No nos podía molestar.
No queríamos que nos molestara.
¿Por qué hacernos preguntas que podían matarnos? ¿Qué enfermo terminal desearía morir?
Habíamos decidido que íbamos a vivir esos momentos con intensidad. Íbamos a decirnos lo que sintiéramos en el momento de sentirlo ¿y si eso era amor? ¿Cómo saberlo?
Dos personas que ya han amado con dolor en esta vida y que saben que todo es finito: incluso el amor. Eso éramos. Da igual lo que sucediera mañana, no podíamos preverlo ni controlarlo. Éramos como dos enfermos terminales que no querían dejar escapar la vida. Por eso incluso los espejismos era bienvenidos a vivirse como si se trataran de la realidad.
La consciencia de que nuestro mundo podía esfumarse en unos días dormía con nosotros y eso nos hacía atrevernos a plantearnos preguntas que tenían por respuesta amor. La cama era una jungla donde se mezclaban; nuestro pasado y presente y la puerta de la habitación estaba cerrada al futuro. No nos podía molestar.
No queríamos que nos molestara.
¿Por qué hacernos preguntas que podían matarnos? ¿Qué enfermo terminal desearía morir?
viernes, 9 de noviembre de 2012
aval anch ar
Las horas de la tarde se han avalanchado sobre mí. He
visto como se acercaban rompiendo el viento y haciéndose grandes y me he
quedado ahí, parada, mirándolas de frente. No por coraje. Quieta, muda, sorda,
rota. Lista para que me aplastaran… creo que estaba buscando un descanso. Un
descanso de mi vida. De mi lista de pendientes. Esta noche parece imposible. No
puedes fumártela, bebértela, follártela, comértela… no puedes hacer nada con
ella. El cielo es un agujero, avalanchar no existe y mi ropa se está volviendo
a mojar.
domingo, 28 de octubre de 2012
Ráfaga II
- Esa es una afirmación muy amplia para ser verdad... y sin embargo las verdades siempre tienen algo de amplío.
jueves, 18 de octubre de 2012
martes, 9 de octubre de 2012
A veces las noches me hacen escribir episodios de novela negra.
- A
mi casa.
Me dieron ganas de reír.
- - ¿No
te acuerdas? Es la primera pregunta que me has hecho.
- - Sí,
es cierto.
- - En
un mes me voy a vivir a París.
Entonces yo pensé en
Yiannis, mi amigo que desde hacía un mes vivía en París. Sentí nostalgia de su
compañía, de los paseos por el Borne a medianoche, de Waikiki.
- - Llevo
diez años en Barcelona. Esta ciudad ya me ha dado lo que tenía que darme.
Afirmé con la cabeza. Mi vida en México,
el Popo y el Itza a lo lejos cada mañana.
- - ¿Qué
piensas de Barcelona? ¿Eres de aquí?
- - Barcelona
es una jaula de oro.
Se me quedó viendo el
poco tiempo que sus ojos mareados por el alcohol le permitían enfocar un punto determinado. Tuve que desacelerar el paso, continuamente lo dejaba atrás. El
alcohol le hacía caminar lento, muy lento.
- - Es bonita. Tiene
unos paseos hermosos, el clima es agradable, la gente es amable y siempre hay
algo que hacer en sus calles. Sin embargo, es difícil económicamente vivir en
ella y los catalanes no son tan cosmopolitas como pretenden. Su burguesía me
carga.
- - Es
un buen resumen.
- - No
existen los resúmenes buenos, una siempre se deja algo.
Sacó otro cigarrillo. Por
primera vez me fijé en su ropa. Llevaba una camisa tejana que jugaba con unos
botones rojos y blancos, un jersey de lana abierto, unos pantalones casuales
pero con esa línea que no permite que se alejen demasiado de la formalidad y
unos zapatos negros que me llamaron la atención por estar lustrados y
brillantes. A pesar de su borrachera no se había mojado los pies en ninguno de
los múltiples charcos de pis que abundan por las calles del centro a esa hora
de la noche.
- Soy arquitecto – me dijo
– chileno.
Afirmé con la cabeza.
- Mi padre formó el MIR, en
chile. Y nos jodió a todos la vida por eso.
Reflexioné. Hay que ser
valiente, pensé, la vida es tan corta para dejarse cosas por hacer. Lo dije
como quien habla de un dolor que no ha vivido.
- Supongo que si quieres
hacer algo debes hacerlo y vida sólo hay una, así que tu padre también fue
valiente.
- Le hubiera encantado
oírte, sí… valiente y un cabrón.
- He vivido en Chile, luego
en un pueblito en Lleida cuando nos exiliamos, después Argentina, Cuba, París…
- Te quejas, como si fuera
mejor vivir en un lugar toda la vida.
Volvió a intentar enfocar
la vista, ahora me doy cuenta de que estaba tratando de descubrir de donde era
yo.
- ¿Dónde vas?
- A mi casa.
- Sí, es verdad. ¿De dónde
eres? ¿Eres chilena?
Me reí.
- No el chileno eres tú.
- ¿De dónde sale tu acento?
¿De dónde eres?
- A mí la identidad me
tiene dividida. Pero no me mires así, lo prefiero. Ahora vivo aquí.
Sólo a un extraño puedes contarle las
cosas así, el miedo al juicio se hace más diluido, no hay confianza que
traicionar, amistad que conservar o intereses que cuidar. Las cosas, tal como
son, tal como las vives.
Lentamente subimos Rambla arriba entre
turistas borrachos, pakistaníes que nos ofrecían el mundo a nuestro alcance,
las putas que cuidaban esquinas y el agua de la brigada de limpieza pisándonos
los talones. Nos desviamos por Hospital, su intención era llegar al Apolo, una
discoteca al otro lado del Raval; como yo igual tenía que atravesar la zona
fuera por arriba o por abajo, decidí ayudarle en su camino y acompañarle por
abajo hasta el punto en que la ruta nos dividiría.
- ¿De dónde vienes?
- De mi casa.
- Ah, y ¿en tu casa te
pusiste así?
- ¿Así cómo? – me respondió
sorprendido -.
- Así de borracho. Porque
estás borracho.
- Bueno… debajo de mi casa
hay un bar.
- Ah… ¿Así que estás
saliendo solo?
- Sí.
Me miró como si se sintiera juzgado.
- No me parece mal – traté
de arreglar.
Un vagabundo nocturno; me vino a la
cabeza. En cierta manera yo también lo era. Mi noche había sido un recorrido
paria acompañado de personajes inciertos. Había empezado con un amigo reciente
que había resultado pretendiente sin éxito y cuando estábamos terminando de
comernos los postres Quim se había cruzado por delante de los cristales del
restaurante de Lucio hacía el Harlem, ahí el nombre forró me arrastró con él a
la pista de baile de ese pequeño lugar a medio iluminar y de concurrida asistencia
brasileña. Sudé, siempre sudo cuando bailo. Me aprieto, cierro los ojos, dejo
que mi cadera se cuelgue sobre la de ellos para dejarme llevar en el balanceo
lento del forró. Cuando Quim se puso demasiado insistente decidí irme. No
quería su lengua en mi oreja, me dejé vacilar sólo para poder decirle un par de
veces más que no, que no quería. Quería castigar su arrogancia masculina.
Quería castigarlo por tratar de desacralizar lo que yo y su mejor amigo
habíamos tenido. Era como si todo aquello no hubiera sucedido. Ya era tiempo de
minimizarlo, pero esa noche tu nombre se paseó por todas las bocas, esa noche
tu nombre incluso estuvo escrito en el mantel de mi mesa, sin plato que lo
cubriera, escrito por el boli de tu amigo. Y cada vez que alguien lo repetía,
Quim me miraba de reojo mientras yo fingía no sentir nada. Nunca dije nada ¿qué
voy a decirles? ¿qué no entiendo? ¿qué no se nada de ti desde hace más de un
mes? ¿qué me robaste la amistad por una noche de amor que yo ni tan siquiera
quería? Yo, que tardé en aprobártela, en darte el visto bueno más de cuatro
meses desde que empezaste a insistir.
- Las moscas en Europa son
más tontas que en Latinoamérica.
Su comentario me sacó del pensamiento
¿las moscas son más tontas en Europa?
- ¿Las moscas son más
tontas en Europa?
- Sí, está comprobado. Tú
en Chile o en Argentina no puedes cazar una mosca al vuelo, no se dejan. En
cambio aquí, zas!
Dio una palmada ruidosa
al aire imitando el gesto de atrapar una mosca entre dos palmas, una segunda
palmada, una tercera, para la cuarta, ya me había parecido que el cuento se
estaba poniendo bizarro.
Esa vez tuvo mi cara por
toda respuesta, y un – mira – cuando me pareció que el silencio se ponía
peligroso.
- ¿Fumas?
- Sí.
- ¿Quieres?
Sacó otro cigarrillo.
- No, gracias, no tengo
ganas de fumar.
- Y continuamos caminando.
Su lentitud era irritante.
- Una vez me caí desde una
altura de veinte metros. Toda mi vida pasó por delante de mí. Toda.
- ¿En serio?
- Toda. Es que es muy
fuerte.
- Eso dicen.
- Hubo un silencio.
- ¿Dónde vas?
- A mi casa y no quiero
fumar, gracias.
Era un personaje solitario
que no me atraía en lo más mínimo como hombre. Lo que me atraía de él - lo que
permitió nuestra conversación - era la idea de una conversación ajena e
imprevisible, era la idea de alejar las ideas de mi cabeza, de alejar la lengua
de Quim de mi oreja, la mano de Mario sobre mi rodilla, tu nombre de mi cabeza.
Todo tiene su fin.
- Creo que aquí nos separamos.
Yo voy para arriba, tú vas para abajo.
- Te acompaño hasta tu
casa.
- No creo. Tú vas muy lento
y yo tengo un largo camino de regreso.
- Me gustaría volver a
quedar contigo.
- Dirás quedar. Porque
antes no habíamos quedado.
- Eso.
- ¿Me puedes dar tu
teléfono?
- Sí.
Sacó el teléfono. Como
era incapaz de atinarle a las teclas correspondientes, me tomé la libertad de
insertar mi nombre en su agenda.
- ¿Lili?
- Sí.
- Adán.
Nos estrechamos la mano.
-
jueves, 9 de agosto de 2012
Hate romantic
-Do you think we should miss people?
- Yes. It means you need them or at least you love them.
...
-It's sad. Like all romantic ideas.
...
- And like all of them, it doesn´t exist. Just another lie.
- Yes. It means you need them or at least you love them.
...
-It's sad. Like all romantic ideas.
...
- And like all of them, it doesn´t exist. Just another lie.
martes, 17 de julio de 2012
Sábanas arrugadas
Mi madre no nos enseñó a doblar las sábanas juntas. Ella se desesperaba con nuestra torpeza primeriza y nos decía: "mirad", y había que quedarse mirando como ella sola era capaz de doblar cualquier sábana.
Creo que la lección que consiguió marcarme a fuego no fue como doblar una sábana sin ayuda, sino, un obsesivo "yo puedo" que se ha convertido en la directriz de mi vida.
Antes un sábana arrugada que pedir ayuda.
Creo que la lección que consiguió marcarme a fuego no fue como doblar una sábana sin ayuda, sino, un obsesivo "yo puedo" que se ha convertido en la directriz de mi vida.
Antes un sábana arrugada que pedir ayuda.
miércoles, 13 de junio de 2012
Un gato maulla
Hay un gato
maullando desde hace varios días. No sé exactamente donde, su sonido me llega
desde la calle bajo todos los ruidos habituales. A pesar de estar oculto -
estoy segura de que nadie lo ve, nadie lo cuida, de que está sólo en un lugar
del que nadie se percata - me llega todo el sentir de sus maullidos. Es como un
cantante flamenco pero sin el abrazo del arte que hace que los errores de la existencia
se puedan mirar de frente. A este gato no se le podría mirar de frente sin
tener el instinto irreprimible de abrazarlo y consolarlo. Morirá. ¿Alguien más lo estará escuchando? O ¿Seré yo sola la interlocutora muda
de su desgracia?
lunes, 11 de junio de 2012
No quiero quedarme pero no quiero irme
Hablar con
gravedad. Dejar los espejos en el suelo. Oír las palabras de los demás. Recibir
los golpes en el pecho blando y adolorido de un dolor tan persistente que acabará
matándome a mí o a la idea de la vida que me dieron, que recibí, que poco a
poco se va quedando atrás para dejar delante de mí un camino en blanco que
espera que escriba sobre él. Pero yo no sé que escribir, qué planear para tanta
vida y tanta locura, yo quiero que el camino me tatué a mí palabras incomprensibles
pero sensibles sobre esta piel que nunca me abandona, que no permite que me
aparte de los sentimientos de los que a veces huyo con terror.
domingo, 27 de mayo de 2012
sueños agitados
Últimamente duermo
con hombres de sueños agitados. Ellos no se dan cuenta, pero forcejean con
monstruos durante la noche y yo los veo maniobrar contra lo invisible, contra
la noche en la que sólo estamos yo y sus recuerdos. Anónimos los unos para los
otros. A veces, si la pesadilla dura demasiado o es demasiado violenta les acaricio
la oreja para calmarlos y poco a poco van entrando de nuevo en breves tenebras
de tranquilidad. Ellos nunca se acuerdan por la mañana o fingen no saber qué
soñaban. Miro sin insistir en la verdad o la mentira, según la circunstancia, solamente
miro. No digo, últimamente tampoco digo, escucho, tengo mucho más que escuchar
que decir. Por la mañana nos borraremos sutilmente del recuerdo consciente de
ambos. Tal vez nos encontremos otro día en otra cama en otro sueño agitado.
martes, 1 de mayo de 2012
Remedios caseros para la ansiedad
1. La fideuá que ha dejado tu madre tras su visita. Si le añades un buen all i oli, te eliminará la posibilidad de tirar de tu agenda en esos momentos.
2. Si no tienes fideuá; llamar al de la Barceloneta.
3. O al que en la lista de tu teléfono está nombrado como Jon Gintonic.
4. Fumar y beber, dicen que sólo la alimenta, pero si consigues pasarte lo suficiente el dolor de cabeza la anula o dejas de pensar en ella.
5. No mirar chats que hablan sobre la ansiedad y como calmarla. A parte de que no vas a hacer nada de lo que te recomiendan: no comas chocolate, no bebas, respira hondo, medita... sólo van a hacerte sentir más culpable cuando vayas a la cocina a buscar una copa.
6. Escribir funciona algo.
7. Trabajar no funciona nada.
8. Ducharse largamente con una buena lista de música como compañía, esto es pasajero.
9. Sobretodo no llames a alguien para quedar dentro de un par de horas. Las dos horas se volverán tu peor enemigo y la ansiedad irá en crescendo. Lo más probable es que llegues borracha a tu cita.
10. O finalmente, y como estoy pidiendo hoy yo: que te recomienden un exorcista.
2. Si no tienes fideuá; llamar al de la Barceloneta.
3. O al que en la lista de tu teléfono está nombrado como Jon Gintonic.
4. Fumar y beber, dicen que sólo la alimenta, pero si consigues pasarte lo suficiente el dolor de cabeza la anula o dejas de pensar en ella.
5. No mirar chats que hablan sobre la ansiedad y como calmarla. A parte de que no vas a hacer nada de lo que te recomiendan: no comas chocolate, no bebas, respira hondo, medita... sólo van a hacerte sentir más culpable cuando vayas a la cocina a buscar una copa.
6. Escribir funciona algo.
7. Trabajar no funciona nada.
8. Ducharse largamente con una buena lista de música como compañía, esto es pasajero.
9. Sobretodo no llames a alguien para quedar dentro de un par de horas. Las dos horas se volverán tu peor enemigo y la ansiedad irá en crescendo. Lo más probable es que llegues borracha a tu cita.
10. O finalmente, y como estoy pidiendo hoy yo: que te recomienden un exorcista.
sábado, 21 de abril de 2012
bruja
Bruja: (del alemán wicca) doblarse o volverse.
Y últimamente yo, que me siento como una; grande y extraña entre mis propios brazos. Nueva piel para nuevo animal. A lo mejor me doblo, a lo mejor me vuelvo a mirar lo que hay atrás, sólo porque lo que hay delante no se puede ver. Caminar entre noches sin niebla con los pies llenos de electricidad. Ver las miradas ajenas como una urraca buscando objetos brillantes. Sentir el puñal en el pecho sin morir en cada intento de amar el mundo.
Esa es mi bruja - que se parece extrañamente a brújula - ahora.
Y últimamente yo, que me siento como una; grande y extraña entre mis propios brazos. Nueva piel para nuevo animal. A lo mejor me doblo, a lo mejor me vuelvo a mirar lo que hay atrás, sólo porque lo que hay delante no se puede ver. Caminar entre noches sin niebla con los pies llenos de electricidad. Ver las miradas ajenas como una urraca buscando objetos brillantes. Sentir el puñal en el pecho sin morir en cada intento de amar el mundo.
Esa es mi bruja - que se parece extrañamente a brújula - ahora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)